Recitar la Sura de Qaf como sermón

Bismillaahi ar-Rahmaani ar-Rahim

Pregunta:

Hemos leído que el Profeta ﷺ solía leer la Sūrah de Qāf como sermón sobre el minbar, y lo ha hecho en muchas ocasiones. ¿Acaso eso quedó abrogado, pues nadie lo hace ya?

Y si es una Sunnah abandonada, nos gustaría ayudar a revivir esta práctica. Así que, por favor, díganos cómo esto debe ser hecho. ¿El khātib [persona que da el sermón] debe simplemente empezar su sermón con ella [es decir, recitando esta Sūrah] y terminar con ella, y nada más? ¿Y cómo debe ser recitada, como recitamos el Qur’ān, embelleciedo nuestras voces, o debe ella ser leída como una advertencia severa?

Respuesta:

Hacer de la Sūrah de Qāf el centro y el tema de un sermón es una Sunnah que fue abandonada, no fue abrogada, se trata más bien de una Sunnah que ha sido abandonada por la mayoría de los sermoneadores de nuestros días, y no hay fuerza ni poder si no es por Allāh. Por eso que es un deber para la gente que recuperen esta práctica, recitar la Sūrah de Qāf en sus sermones.

Lo que comprendí es que el Profeta ﷺ solía hacer el sermón con la Sūrah de Qāf, pero no recitando con la misma Tilāwah (recitación) que normalmente el Corán es recitado, más bien él tenía la costumbre de hacer un discurso con ella, se entiende que la usaba para referirse a los temas específicos de esta Sūrah y para explicar su significado. Con esto se lograba que el sermón fuera una exhortación.

Por lo tanto, si el khātib añade algunas invocaciones u oraciones sobre el Profeta ﷺ, esto sería algo que haría el sermón más completo, y no hay nada de malo en eso, a menos que él se aferre a estos actos y considere que el sermón no es válido sin ellos. Se necesitaría evidencias para apoyar esto, y no sé ninguna evidencia que confirme la nulidad del sermón que no tiene invocaciones y oraciones sobre el Profeta ﷺ. Estas acciones han sido mencionadas por los sabios de Usūl al-Fiqh (los principios de la jurisprudencia islámica), entonces nosotros les seguimos, ya que eran más doctos que nosotros en estas materias. No se puede llegar a la conclusión de que el sermón no es válido en ausencia de invocaciones o en ausencia de oración sobre el Profeta ﷺ.

Si una persona comienza su sermón con [la fórmula de] Khutbah Al-Hājah [el sermón de una necesidad] entonces la oración es invocada sobre el Profeta (ﷺ) dentro. En esto último no podemos decir que el sermoneador no ha suplicado por el Profeta ﷺ durante su sermón, pues ha pedido oraciones sobre el Profeta ﷺ en Al-Khutbah Al-Hājah.

En conclusión, la recitación de la Sūrah de Qāf en el sermón del viernes debe ser hecha como una advertencia severa, como el Mensajero ﷺ solía hacer en su sermón, que parecía que estuviera advirtiendo contra un ejército venidero. De esta manera, el propósito del sermón, que debe ser una exhortación, es logrado.

Se debe advertir a la gente y hacer entrar el temor en sus corazones, lo cual no se hace mediante la lectura de esta Sūrah con una hermosa recitación. Al contrario, [el Profeta ﷺ] tenía el hábito de hacer la lectura como un sermón, mencionando las aleyas (seleccionadas) de la Sūrah, luego muy probablemente la explicación de sus significados de una manera que permita alcanzar el objetivo de una exhortación y de un sermón, de una manera que la gente entiende que se trata de la explicación de una selección de versos de la Sūrah.

Si alguien se pone de pie y dice: «Voy a dar el sermón con la Sūrah de Qāf», luego se levanta y recita la Sūrah de Qāf, embelleciendo su voz, y luego dice haber dado un sermón, en realidad, no se ha dado el sermón, sólo se recitó la Sūrah de Qāf. Esto es porque la intención del sermón es un recordatorio y una advertencia severa, y el (sermón) tiene un estilo específico.

Se narró que el Mensajero de Allāh ﷺ solía dar el sermón como si estuviera advirtiendo a sus compañeros contra un ejército en marcha, diciendo:

«¡Vendrán a ustedes por la mañana o en la noche!».

Así que no es apropiado recitar con una hermosa recitación, la intención en el sermón debe ser alcanzada cuando leemos la Sūrah Qāf, quiero decir que esto debe ser una advertencia.

Las aleyas deben ser recitados como de costumbre, no con Tilāwah (hermosa recitación), advirtiendo y atemorizando a la gente con ellas, luego se explica algunos de los significados, de este modo completa su sermón. Y no hay nada malo en repetir el sermón de esta manera más de una vez, y Allāh sabe más.

Autor: Muhammad ibn ‘Umar Bazmūl
Fuente: Casete  nº AAMB024 con fecha 1423/7/18 H en Bakkah
Traducido por: Umm Tasnīm Al-Andalusīya

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