Preocúpate de tus defectos

El hafidh Muhammad Ibn Hibban comenta:

«Incumbe al hombre sensato mantenerse a salvo y, en vez de vigilar las faltas de la gente, debe corregir sus propios defectos. Cuando uno se preocupa de sus propios defectos, olvida los defectos de los demás. Esto es más relajante para el cuerpo y menos agotador para el corazón.

Cuando uno encuentra una falta en sí mismo, se vuelve menos exigente con su hermano que es afligido por la misma falta. Sin embargo, cuando uno se ocupa de los defectos del resto olvidándose de los suyos, el corazón se vuelve ciego y el cuerpo se extenua, y al mismo tiempo se vuelve extremadamente difícil corregir sus propios defectos.

El más entristecedor es aquel que critica los defectos de los demás, pero todavía más entristecedor es aquel que reprocha a los demás una falta que él mismo tiene. Quien juzgue será juzgado».


Fuente: Rawdhat al-‘Uqala wa Nazhat al-Fudhala, pág 125.

Traducido por: Ibrahim Bou

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