Los derechos del Mensajero de Allāh ﷺ

Bismillaahi ar-Rahmaani ar-Rahim

Este derecho es mayor que cualquier derecho de la creación. Nadie de la creación tiene un derecho superior a los derechos del Mensajero de Allāh ﷺ. Allāh, el Altísimo, dijo:

{Es cierto que te hemos enviado como testigo, anunciador de buenas nuevas y advertidor. Para que creáis en Allāh y en Su mensajero y lo asistáis, lo honréis y Lo glorifiquéis mañana y tarde}

[Corán | 48:8-9]

Por lo tanto, es obligatorio amar al Profeta ﷺ por encima de cualquiera de la humanidad –incluso por encima del amor hacia uno mismo, sus padres y sus hijos–. El Profeta ﷺ dijo:

«Ninguno de vosotros creerá realmente hasta que me ame más que a sus padres, a sus hijos y a toda la humanidad».


Y de los derechos que son debidos al Profeta ﷺ están: el deber de honrarlo, amarlo y respetarlo –sin ghulu [exageración] ni sin quedarse corto en ello–. Honrar al Profeta ﷺ durante su vida implica honrar su Sunnah (guía y ejemplo) y su noble carácter y conducta. En cuanto a honrarle después de su muerte, implica honrar su Sunnah y la Sharī’ah (las leyes prescritas) que fueron reveladas. Todo aquel que reflexiona sobre la vida de los Sahāba (los Compañeros del Profeta ﷺ) llegará a saber cómo estas grandes y virtuosas personas establecieron la obligación de honrar al Mensajero ﷺ.

‘Urwah ibn Mas’ūd dijo a los Quraysh:

«¡Pueblo mío! He visto reyes. He visto al César, al Chouoes y al Negus. Pero ¡por Allāh! Nunca he visto a un rey cuyos compañeros le respetaron y le honraron de la forma en la que los Compañeros honraron a Muhammad ﷺ. ¡Por Allāh! Cuando él escupía, la saliva caía en las manos de uno de ellos, que luego frotaba su cara y su piel con ella; cuando se les ordenaba algo, rápidamente cumplían; cuando realizaban el wudhū’ (la ablución), competían entre sí por sus restos de agua; y cuando hablaban en su presencia, bajaban sus voces y no le miraban directamente a la cara, debido a su respeto y honor hacia él».


Así es como los Compañeros (M) le amaban y le honraban, porque Allāh había otorgado y bendecido al Profeta ﷺ con un generoso y noble carácter tranquilo y de trato fácil.

Además, de los derechos que se deben al Profeta ﷺ está creer en todo lo que él informó en lo que respecta a los reportes de la gente de las naciones anteriores, y en lo que él ha ordenado, y dejar lo que él ha prohibido; tener Imān (Fe) en que su guía y ejemplo son la mejor guía y el mejor ejemplo, y que la Sharī’ah (las Leyes Prescritas) que fue revelada es perfecta y completa –no hay leyes ni sistemas [de gobierno] humanos que tengan precedencia o prioridad sobre la Sharī’ah–. Allāh, el Altísimo, dijo:

{Pero no, por tu Señor que no creerán hasta que no te acepten como árbitro en todo lo que sea motivo de litigio entre ellos y luego no encuentren en sí mismos nada que les impida aceptar lo que decidas y se sometan por completo}

[Corán | 4:65]

{Di: Si amáis a Allāh, seguidme, que Allāh os amará y perdonará vuestras faltas. Allāh es Perdonador y Compasivo}

[Corán | 3:31]

Y de los derechos del Profeta ﷺ está defender su Sharī’ah y su guía con la fuerza y la capacidad que tenga uno, y también en proporción al ataque al que se ve sometido. Por lo tanto, si los enemigos están atacando con falsas pruebas y dudas, entonces, su guía y Sharī’ah deben ser defendidos con sólidos conocimientos que refuten esos falsos argumentos y aclaren las dudas. Si, sin embargo, el ataque se hace por cualquier otro tipo de armas, entonces, la defensa debe hacerse de una manera similar. No es posible para cualquier creyente que escuche de algún ataque contra la Sharī’ah del Profeta o contra su noble carácter, y guarde silencio al respecto –especialmente cuando uno tiene poder para contrarrestar tales ataques–.

Autor: Shaykh Muhammad ibn Sālih al-‘Uthaymīn
Fuente: Huqūq Da’āt Ilayh al-Fitrah wa Qarraraz ash-Sharī’ah (págs. 6-7). Traducción de Revista Al-Istiqāmah, cuestión nº. 2. Safar de 1417 H. | Julio de 1996
Traducción: Nūr ud-Dīn al-Isbānī

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