Šaiḫ ʿAbdur-Razzāq al-Badr dice:

Ciertamente, la mujer que vive bajo la moral del Islām vivirá una vida digna, será virtuosa y tendrá una vida honorable en su sociedad y llena de nobleza. Y si es seducida y engañada por los predicadores del desvío, los predicadores del mal y de la corrupción, perecerá y será una causa de perdición para otros.

Que recuerde el día en que dejará este mundo. Ella, con su cuerpo bello y sus encantos que seducen, y con su embellecimiento y su tentación para los hombres, vivirá un día en el que:

  • Será introducida en la sepultura.
  • Se echará tierra sobre ella.
  • Será carcomida por los gusanos.
  • Su belleza y su esplendor desaparecerán.
  • Será prisionera, en ese nicho, de sus acciones, encadenada por lo que habrá obrado en esta vida.

Antes de ella, hubo mujeres que vivieron en palacios y que, hoy, viven en tumbas. Que la mujer musulmana tema a Allāh, y que se prepare para el día de su retorno a Allāh.

Fuente: Mauʾiḍa lin-Nisāʾ, pg. 39
Traducido por: Ibrāhīm Bou