Dice Allāh:

{Y permaneced en vuestras casas, no os adornéis con los adornos del tiempo de la ignorancia}

Corán, 33:33

El Mensajero de Allāh dijo:

«La mujer es ʾAwrah, y si sale de su hogar se vuelve el medio predilecto para el Šayṭān [con el que busca tentar a los hombres]. Ciertamente, nunca la mujer está tan cerca de Allāh como cuando está en el lugar más recóndito de su hogar».[1]

Imām Abū Bakr ibn al-ʿArabī narró:

«He visitado cerca de mil aldeas y no encontré ninguna que fuera como Naplusa (situada en el norte de Cisjordania) en la cual el Ḫalīl [es decir, el profeta Ibrāhīm] fue arrojado al fuego. Permanecí en esa ciudad durante un mes y no veía ni una sola mujer por sus caminos durante el día, excepto los viernes cuando iban a efectuar la oración del viernes en la mezquita —que quedaba abarrotada de tantas mujeres que había—. Cuando el rezo finalizaba, todas volvían apresuradamente a sus hogares, y no volvía a ver una mujer durante la semana hasta el siguiente viernes».[2]


Referencias:
[1] Ṣaḥīḥ at-Tarġīb wat-Tarhīb, 344
[2] Aḥkām al-Qurʾān, 3/569
Traducido por: Ibrāhīm Bou