El antecesor de Khabib Nurmagomedov

El peleador Khabib (transliteración inglesa de Ḫabīb) derrotó a su oponente irlandés en una pelea de MMA. Aunque es un deporte bárbaro y ḥarām, muchos musulmanes se sintieron conmovidos por el amor que Ḫabīb siente por su religión.

En efecto, es raro ver a atletas profesionales que, en la cima de su carrera, encuentran la valentía de defender sus principios religiosos o las causas de su comunidad. La valentía de Muḥammad ʿAlī, Tommie Smith y John Carlos contrasta enormemente con el silencio de los jugadores [de fútbol] musulmanes de la selección nacional francesa después de [ganar] el Mundial; nadie de estos tuvo el coraje de denunciar las políticas Islāmófobas y las leyes liberticidas de las que sus hermanas son víctimas cada día.

El imām ʿAlī Šāmil

El imām Šāmil creció en una época en que Rusia extendía sus territorios hacia el Imperio Otomano y Persia

Pero mucho antes que Ḫabīb, en el siglo XIX, Daguestán ya conoció un héroe y luchador mucho más poderoso y feroz: el imām ʿAlī Šāmil. Nacido en 1797 en las montañas de Gimri en Daguestán, creció en una época en que Rusia extendía sus territorios hacia el Imperio Otomano y Persia.

Cuando era adolescente, Šāmil pasaba sus días estudiando ciencias islámicas con el šaiḫ de su aldea. A los 20 años, viajó a Siria donde se instruyó especializándose en varios ámbitos de las ciencias del Islām. Cuando volvió a su hogar en Daguestán, se unió a la resistencia contra el ejército ruso que expandía sus fronteras en el Cáucaso. En la batalla de Gimri en 1832, resultó gravemente herido y se retiró a las montañas para recuperarse. Los rusos lo dieron por muerto, pero una vez recuperado retomó las armas y se unió a los combatientes. Dos años más tarde, en 1834, Šāmil se convirtió en el líder de la resistencia caucásica y jefe del ejército de Daguestán.

Gracias a su conocimiento islámico, su valentía y su gran fuerza física, se ganó la confianza de su gente. Logró reorganizar y reunir las tribus del Cáucaso en un solo ejército islámico para combatir la invasión rusa. La gente de su pueblo lo respetaba mucho y siempre estaban dispuestos para alojar a sus combatientes.

Una guerra sin piedad

Entre 1834 y 1859, el imām Šāmil no paró de combatir contra las fuerzas rusas pese a su superioridad militar. Incluso logró frenar el avance del gigantesco imperio ruso, una noticia que se expandió rápidamente en el resto del mundo. Su lucha dio esperanzas a los musulmanes en el Cáucaso que querían recuperar su libertad e independencia. Šāmil también logró acercar a las personas al Islām luchando contra y corrigiendo muchos de los vicios que prevalecían en la sociedad de su época.

Su lucha dio esperanzas a los musulmanes en el Cáucaso que querían recuperar su libertad e independencia

Durante el verano de 1839, Šāmil y sus 4000 combatientes fueron asediados en las montañas no muy lejos de su pueblo natal y, después de ocho días de intensos combates, el ejército ruso perdió unos 3000 soldados, pero se llevó la victoria.

En 1858, Alejandro Dumas describió la guerra entre el imām Šāmil y los rusos como «una guerra despiadada, sin prisioneros, donde cada hombre herido es considerado un hombre muerto, donde el oponente más feroz corta la cabeza y el más pacífico corta la mano».[1]

Casi todos los combatientes musulmanes fueron matados violentamente por los rusos. Justo antes del asedio, Šāmil y unos pocos soldados, así como sus familias, lograron escapar milagrosamente. Se unió a otros combatientes y logró reunir nuevamente hombres para luchar contra los rusos.

25 años de resistencia

Šāmil era conocido por su valentía, su audacia y su virtud. Lideró la resistencia contra el imperio ruso en el Cáucaso durante 25 años. Era un guerrero que nunca se rendía. En 1859, la resistencia contra los rusos se debilitó debido a conflictos internos entre las tribus que la conformaban, y Šāmil fue finalmente capturado por el ejército ruso y enviado al exilio en una pequeña ciudad cerca de Moscú donde permaneció bajo estricta vigilancia.

Diez años después, en 1869, se le permitió realizar el Ḥağğ por segunda vez en su vida. Después de su peregrinación, fue a Medina donde murió en 1871. Fue enterrado en el cementerio al-Baqīʿ. Hoy en día es considerado uno de los mejores guerreros de su tiempo.[2]

Que Allāh saque de esta Ummah verdaderos guerreros que logran victorias en un campo de batalla en lugar de en un ring de MMA.


Referencias:
[1] Alexandre Dumas, «Impressions de voyage: Le Caucase», Le Vasseur & Cie.
[2] Who was Imam Shamil? (One Path Network)
Autor: Kareem El Hidjazee, miembro del Observatorio de los Islamólogos de Francia.
Artículo original: Bien avant Khabib, le Daghestan a connu un combattant bien plus puissant et féroce
Traducido por: Ibrāhīm Bou

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