¿Cómo estamos obligados a interpretar el Corán?

Bismillaahi ar-Rahmaani ar-Rahim

Pregunta:

¿Cómo estamos obligados a interpretar el noble Corán?

Respuesta:

Allāh, Bendito y Exaltado sea, descendió el Corán en el corazón de Su Mensajero Muhammad para sacar a la humanidad de la oscuridad de la incredulidad y la ignorancia, [y encaminarla] hacia la luz del Islām. Allāh dijo:

{Alif, Lam, Ra. Es un libro que se te ha hecho descender para que saques a los hombres de las tinieblas a la luz con el permiso de su Señor, hacia el camino del Poderoso, el Digno de Alabanza}

[Corán | 14:1]

Y Él puso a Su Mensajero ﷺ para clarificar, interpretar y explicar lo que está en el Corán. Allāh dijo:

{E hicimos que te descendiera a ti el Recuerdo para que pusieras en claro a los hombres lo que se les había hecho descender y para que pudieran reflexionar}

[Corán | 16:44]

Por tanto, la Sunnah llegó para explicar y clarificar lo que encontramos en el noble Corán, y es [también] una revelación enviada por Allāh, como Él dijo:

{Y él [Muhammad] no habla movido por el deseo. No es sino una revelación inspirada}

[Corán | 53:3-4]

Además, el Profeta ﷺ dijo:

«Ciertamente, me fue dado el Corán y algo similar junto a él. Es inminente que llegará un tiempo en el que el hombre que ha comido hasta llenarse se reclinará sobre su asiento y dirá: “Aferraos al Corán. Aquello que encontréis en él que sea Halāl [permisible], entonces declaradlo legal. Y aquello que encontréis que sea Harām [prohibido], declaradlo ilegal”. Mientras que aquello que el Mensajero de Allāh ha declarado ilegal [también] es lo que Allāh ha declarado ilícito”».


Por tanto, la primera fuente que debemos usar para interpretar el noble Corán es el [mismo] Corán junto con la Sunnah, la cual consiste en las declaraciones del Profeta, sus acciones y sus silencios aprobatorios. Entonces, tras eso se debe interpretar usando las interpretaciones [Tafsīr] de la gente de conocimiento, y a la cabeza están los Compañeros del Profeta ﷺ. Y el más destacado entre los Compañeros en este tema [el Tafsīr] es ‘Abdullāh ibn Mas’ūd –radi Allāhu ‘anhu–. Esto se debe a muchos factores; uno es que fue de los primeros en acompañar al Profeta ﷺ, [es decir, aceptar el Islām], y otro es que él –radi Allāhu ‘anhu– le dio un fuerte énfasis a preguntar sobre el significado y la interpretación del Corán. Tras él está ‘Abdullāh ibn ‘Abbās –radi Allāhu ‘anhu–, del que ‘Abdullāh ibn Mas’ūd dijo:

«Él es el intérprete (turjumān) del Corán».


Luego, tras ellos, algún Compañero cuya interpretación (Tafsīr) de una aleya pueda ser auténticamente confirmada, y si no existen diferencias de opinión entre los Compañeros respecto a esto, nosotros aceptamos esta interpretación (Tafsīr) de él con todo el contenido, acatamiento y confianza. Y si dicho Tafsīr no puede ser encontrado [entre los Compañeros] en relación a una aleya particular, entonces tomamos su Tafsīr de los Tabi’īn, particularmente de aquellos especializados en el estudio del Tafsīr a través de los Compañeros del Mensajero de Allāh ﷺ, como Sa’īd ibn Jubayr, Tāwūs y otros que son bien conocidos por sus estudios del Tafsīr bajo algunos de los Compañeros, particularmente Ibn ‘Abbās –radi Allāhu ‘anhu–como hemos mencionado previamente.

Desafortunadamente, existen algunas aleyas que son interpretadas de acuerdo con una opinión concreta o madhab [escuela de jurisprudencia], y por la que no se puede encontrar una explicación directa del Profeta ﷺ. Por tanto, debido a esto algunos individuos posteriores dependieron solamente de aplicar aquellas aleyas de acuerdo a su madhab para interpretarlas. Y esto es un asunto extremadamente peligroso, porque las aleyas son interpretadas para respaldar el madhab de uno, y los puntos [de vista] personales, mientras que los sabios del Tafsīr han interpretado los versículos de una forma diferente a como lo han interpretado los adherentes a estos madāhib.

Quizá debamos mencionar un ejemplo de esto, que es la afirmación de Allāh:

{Así pues, recitad el Corán lo que os sea fácil}

[Corán | 73:20]

Algunos de los adherentes de ciertos madāhib han interpretado esta aleya para referirse solamente a la recitación en sí misma, es decir: lo que es obligatorio recitar del Corán en todas las oraciones es solamente una aleya larga o tres aleyas cortas. Dijeron esto a pesar del hadīz relatado de forma auténtica del Profeta ﷺ:

«No hay oración para aquel que no recita el capítulo de apertura [al-Fātiha] del Libro [el Corán]».


Y en otro hadīz, el Profeta ﷺ dijo:

«Quienquiera que realiza una oración en la que no recita el capítulo de apertura del Libro, entonces [su oración] es deficiente, deficiente, deficiente, e incompleta».


La base de prueba indicada en estos dos hadices es rechazada por la interpretación antes mencionada de la aleya anterior, que es la aleya que se refiere a la recitación general del Corán. Y de acuerdo con ellos, no está permitido interpretar el Corán excepto con la Sunnah que ha llegado en la forma mutawātir [1], es decir, que no está permitido interpretar lo mutawātir excepto con lo mutawātir. Debido a esto, ellos rechazaron los dos hadices mencionados previamente dado a su dependencia en sus opiniones o madāhib para la interpretación de esta aleya.

A pesar de esto, todos los sabios del Tafsīr, del pasado y del presente, han explicado que el significado de la noble aleya {Así pues, recitad el Corán lo que os sea fácil} es: “rezad lo que os sea fácil para vosotros en la Oración Nocturna [Tahajjud]”. Esto es porque Allāh mencionó esta parte de la aleya en conexión con Su declaración [la aleya completa]:

{Tu Señor sabe que permaneces por la noche rezando durante algo menos de dos tercios o durante la mitad o un tercio, así como una parte de los que están contigo. Allāh, que mide la noche y el día, sabe que no podréis ser constantes en ello y se ha vuelto a vosotros con indulgencia, así pues, recitad del Corán lo que os sea fácil}

[Corán | 73:20]

La última parte significa: “rezad lo que os sea fácil a vosotros en la Oración Nocturna [Tahajjud]”. Por tanto, la declaración de Allāh: “recitad” significa “rezad”. La oración es el todo, mientras que la recitación [en la oración] es una porción. El propósito de esta expresión es aclarar la importancia de esta porción con respecto al todo. Otro ejemplo de esto es la declaración de Allāh:

{Establece el salāt desde que el sol comienza a declinar hasta la llegada de la oscuridad de la noche [Dhuhr, ‘Asr, Maghrib, ‘Ishā’], así como la recitación [del Corán] del alba [Fajr]}

[Corán | 17:78]

El significado de “el Corán del alba [Fajr]” es “la Oración del Fajr”. Por tanto, en esta situación la porción también es aplicada y el todo es obviado. Este es un estilo de la lengua árabe que es bien conocido.

Por lo tanto, tras mostrar la interpretación de esta aleya de los sabios del Tafsīr, sin diferencias de opinión entre [los sabios] del pasado y del presente, no está permitido rechazar ninguno de los dos hadices [mencionados anteriormente], afirmando que están por delante y que no está permitido interpretar el Corán con los hadices por delante. Esto se debe a que las aleyas mencionadas fueron interpretadas por las afirmaciones de los sabios que tienen conocimiento en la lengua del Corán. Esto en primer lugar; y, en segundo lugar, es debido a que hadīz del Profeta ﷺ no contradice el Corán, sino que más bien, lo explica y lo clarifica, como explicamos al inicio de esta discusión. Cómo puede ser esto cuando esta aleya no tiene ninguna relación con el tema de lo que un musulmán está obligado a recitar durante la oración, sin importar si se trata de una oración obligatoria o recomendada.

Pero en cuanto a los dos hadices citados, entonces está claro que ambos se encuentran en el tema de que la oración de uno no es válida a menos que recite en ella Sūrah al-Fātiha: “no hay oración para quien no recita del capítulo de la apertura [al-Fātiha] del Libro”. Y en otro hadīz, el Profeta ﷺ dijo: “quienquiera que realiza una oración en la que no recita el capítulo de apertura del Libro, entonces [su oración] es deficiente, deficiente, deficiente, e incompleta”.

Esto significa que la oración es defectuosa. Así que quien termina su oración mientras esta es deficiente, en verdad no ha rezado en absoluto. Y su oración en ese momento deja de ser válida, como se desprende del primer hadīz.

Así que, si esta realidad se vuelve clara para nosotros y debemos, por tanto, sentirnos seguros con los hadices que nos han llegado del Profeta, que han sido relatados en los libros de la Sunnah, en primer lugar, y con sus cadenas de narración auténticas, en segundo lugar. Y no debemos tener dudas o incertidumbres sobre estos [hadices] debido a ciertos acercamientos filosóficos a los hadices, los cuales hemos oído en tiempos recientes, tales como:

“Nosotros solo aceptamos hadices Ahād en asuntos relacionados con la jurisprudencia, y no para asuntos relacionados con el credo. Esto es porque los asuntos de credo no pueden ser establecidos basándose en hadices Ahād”. [2]

¡Esto es lo que claman ellos! Aunque sabemos por un hecho que el Profeta ﷺ envió a Mu’ādh –radi Allāhu ‘anhu– a llamar a la Gente de la Escritura a creer en el Tawhīd, y él fue solo un individuo.

Esta discusión breve es suficiente en relación con este asunto, el cual he querido clarificar, que es relativo a cómo estamos obligados a interpretar el noble Corán.

Que Allāh envíe Su Paz y Bendiciones sobre nuestro Profeta, Muhammad, su Familia, Compañeros y aquellos que les siguieron con rectitud hasta el Día de la Recompensa; y todas las alabanzas son para Allāh, Señor de todo lo que existe.

NOTAS:

[1] Un hadīth Mutawātir es una narración que ha sido relatada por un grupo de personas tan grande que es imposible pensar que conspiraran para mentir en relación a esta.
[2] Un hadīth Ahād es una narración relatada solo por un narrador. Es contraria a la Mutawātir. En la nota anterior se explica la condición del hadīz Mutawātir.

Autor: Muhammad Nāsir ud-Dīn al-Albānī
Fuente: Kayfa yajibu ‘alāynā an Nufassir al-Qur’ān, pág. 35-40
Traducción: Nūr ud-Dīn al-Isbānī

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