Claridad con respecto al asunto del aborto

basmala

Pregunta:

El interlocutor Abu Hossam trató de presentarnos una pregunta en una reunión anterior. Él todavía tiene esta pregunta [pendiente]. Él dice: “Mi esposa estaba embarazada durante dos meses y no queríamos que estuviera embarazada. Por ello fue al hospital y abortó el feto, mientras este todavía era un pequeño trozo de carne, y no había nada aparente (de rasgos humanos). Así que, ¿hay algo sobre nosotros o debemos ayunar? Esto es porque pregunté y la gente me dijo que no hay nada sobre mí [es decir, ningún pecado relativo a ello] porque no hay rasgos (humanos) aparentes sobre el feto. Que Allah le recompense con el bien”.

Respuesta:

Me gustaría decir al hermano, al interlocutor y a quienquiera que está a la escucha, que tener una abundante descendencia es lo que es deseado en la legislación [islámica]. El Profeta -sallAllaahu ‘alayhi wa sallam- animó a tener una descendencia abundante. Él dijo:

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Casaos con las afectuosas y aquellas en edad reproductiva

Por tanto, animó a casarse con la mujer que es afectuosa, aquella que es cariñosa con su marido. Esto se debe a que el afecto hacia su marido, en la mayoría de los casos requiere el contacto con ella y las relaciones sexuales. Por medio de las (frecuentes) relaciones sexuales habrá una abundancia de la descendencia. Debido a esto acompañó la descripción de “afectuosas” con “en edad reproductiva (fértiles)”, es decir, abundantemente fértiles. Por lo tanto, no es apropiado tratar de banalizar el parto, mientras el Mensajero -sallAllaahu ‘alayhi wa sallam- ama que tengamos abundantes hijos.

En lo que se refiere a la respuesta de esta pregunta en particular, les digo: en relación a abortar (o extracción del niño) en un periodo que no sea (de parto), los sabios difieren en cuanto a su admisibilidad. De ellos, hay quienes dicen que está prohibido incondicionalmente. Dicen que Allah, Exaltado sea, ha colocado ese Nutfah en un lugar fijo. Por lo tanto, no se puede violar este elemento fijo con excepción a una razón legislada.

De ellos hay quienes permiten el aborto del Nutfah; es decir, extraer el feto antes de 40 días. De ellos hay quienes lo permiten antes de que el feto tome forma. Esto es porque no se sabe, cuando es un coágulo, si es un niño o no. De ellos hay quienes lo permiten hasta que el alma es insuflada. Porque cuando el alma es insuflada en él, entonces ellos (los sabios) están de acuerdo en la inadmisibilidad de extraerlo, a menos que sea en el momento del nacimiento y de que la mujer no sea capaz de tener un parto natural, de modo que el niño se extraiga quirúrgicamente; entonces no hay ningún daño.

Lo que yo sostengo es que no es permisible. Una vez que el embarazo se afirma, entonces no es permisible abortar, salvo debido a una razón legislada. Tales como una deformidad evidente en el feto que dañará psicológicamente o perjudicará a la familia. Entonces, en ese momento, puede ser abortado debido al requerimiento o necesidad para ello. Del mismo modo, si se teme por la madre, y empieza a crecer y comienza a ser grande en su vientre (es decir, que podría hacer daño a la madre o causarle la muerte), entonces no habrá ningún problema en abortar. Esto se limita a si el alma no se ha insuflado en (el feto) todavía. Y el alma es insuflada en él cuando han pasado cuatro meses completamente. Así que si el alma se ha insuflado en él, entonces es Haram abortar, sin restricciones. Incluso si los médicos afirman que si no se interrumpe entonces la madre va a morir; no está permitido abortar, incluso si la madre muriera si permaneciera. Esto se debe a que no está permitido matar a una persona para que otra pueda vivir.

Si una persona fuera a decir: “Si hacemos que permanezca (vivo) y después la madre muere, entonces el niño morirá, así que de ese modo las dos personas habrán muerto, mientras que si lo extraemos, tal vez la madre vivirá”.

La respuesta a eso es que si mantenemos al niño y la madre muere porque él se muere y después su madre muere, entonces la muerte de su madre no fue causada por nosotros. Más bien, fue causada por Allah, el Poderoso y Majestuoso. Él es el Único que decreta que ella muera como resultado de su embarazo. En cuanto a si abortamos el hijo que está vivo y que muere como consecuencia del aborto, su muerte es debida a nuestra acción, y esto no es permisible para nosotros.


Autor: Muhammad ibn Saalih al-‘Uthaymin
Fuente: Fataawaa Nur ‘alaa ad-Darb, Cinta 318

Audio:

Traducido por: Nur ud-Din al-Isbani